Abandono

Un día abandonas
la sensación de soga al cuello,
los restos mohosos de tantos sueños
devorados, la corbata impronunciable,

abrigado sólo por la luna
bordeas la cuneta de la vida
y sientes en la nuca el roce de la paz del alma,

una vez el abandono comienza su conquista
existe el riesgo
de querer succionar todo demasiado rápido,

aligeras el equipaje y deambulas por aceras sucias,
mercados callejeros, las suelas de los
zapatos empapadas de fruta podrida y tripas de pescado
rojas,

siempre el sol en la nuca
y los dientes pegados con una nostalgia
peor que el pan blanco,

la libertad es un vapor
que ofrece su alcohol entre dolores de cabeza
y estómagos vacíos,

el abandono tiene por bandera una camisa sucia
y arrugada al viento de un mundo pasajero,
unos ojos que miran sin pedir nada,
una frente cansada, un silencio tan amplio
que te persigue cuando paras,

el abandono es un perro que ladra sólo para ti,
la sombra que te huye, los pies que duelen antes de andar
mientras la vida se diluye al fondo de los parques,

ahora,
cuando todos tus bienes son casi todos males, buscas el calor
entre cartones, nadie conoce el orden en ese rincón oscuro del puerto
donde seres en vela celebran su eterno verano,

mañana es un arco iris en blanco y negro
que despide migas de una hogaza caliente y pura,
las migajas que aún concede la vida
a quienes abandonaron su miedo
a tiempo.

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Viaje en autobús por España

Cuánta tierra
amordazada
hay en este país,
cuánto pasto
para la voraz soledad,
qué infortunio el de las piedras
abrasadas,
qué desperdicio de luna y sol.

Cuántos sueños a la espera
de que muera el miedo,
cuánta verdad
absorbida
por todas las venas secas
de la memoria,
cuánto desdén y abandono.

Qué tristeza
anidada entre la brisa
que mueve el aire puro,
cuánta historia derramada
cuánto grito ensordecido
escondido entre las grietas
de una vida cancelada
antes de nacer,
cuánto perdón
a la espera
de que muera la injusticia
cuanta maldad
escondida bajo tierra.

Cuanta sed y lástima
esperando su diluvio
universal.

Nuestro mar

Disfruto con los dibujos
que el sol estampa en tu cuerpo,
viendo cómo te muerdes los labios
ante mis ojos mudos.
Ahora
ya no queda nada
ni siquiera
un poco de silencio,
hemos perdido todo el miedo
y olvidado todos los nombres,
nos cerca el deseo
que nos fundirá hasta los huesos,
y ese mar que nace
es sólo nuestro,
en él navegaremos engullidos por sus olas
hacia donde nadie
nos pueda salvar,
escaparemos de una patria vendida
cuya gloria
nunca podremos entender.

La cara oculta

Hay lágrimas
que discurren en silencio como ríos subterráneos,
como se deshace la soledad
de la calma que la encubre,
como permanece la dicha en el rostro del recién torturado
o nace una canción de amor
o entre las paredes de una celda.

Quien quiso hacerme daño
muchas veces me salvó,
vi la solución creándome el problema,
cuando uno va siempre de paso
al final siempre se queda.

He mirado sin querer
a los ojos del que piensa que ha perdido,
y entre ese áspero rictus
que esculpe la mirada de quien fue educado
en el desprecio a la derrota,
supe del final de una batalla
que ganaba la alegría del soldado.

He buscado su mirada
entre el ruido que cobija al ganador,
y entre ese brillo
que separa al hombre de la tierra
cuando el miedo esconde sus ideas,
vi la marca solitaria de los días
como hambrienta lepra
incrustada en los pliegues de la piel.

Cerca del éxito he sentido el frío
que surge al colmarse de vacío la ilusión.