Sólo queda caminar

 

 

No es la ausencia

ni esta luz apagada, robada,

lo que me ciega,

no,

es un rumor, el de un quejido

que agoniza en vano

entre las casas pintadas de blanco

y los ojos

de los niños que ya no juegan,

no es este camino de espinas clavadas

lo que me duele, no,

es el estómago vacío de todas las mujeres

que me miran sin verme,

de los hombres que fuman en balcones

escondiendo su alma,

es mi destino quien saluda a mi sombra

bajo el tedio de unos días

que escapan de mi memoria

como el calor de una estufa de gas

vencido por el frío de una ventana rota,

no es el recuerdo de ningún pasado mejor

el que aviva mi sufrimiento,

es una música

que viene y va con el viento

la que me mece

y me cubre con su lamento de hambre

y sed,

no es el amor ausente

el responsable del eterno frío

que vive en mis huesos

no,

es la intemperie de un mundo a la deriva

que muerde mi espalda cada mañana

y me recuerda que sólo queda caminar.

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Sin prisa, poco importa

Camina sin prisa, nadie te espera,

nada te apremia, en esta vida

la ruta

nunca es definitiva,

lo que importa

es el peso

de tus ideas,

continúa tranquilo,

deja de escuchar a quien

sólo se queja, fija

tu mirada en algún

punto del cielo

frente a ti

y persíguelo sin motivo,

presta atención

a  rodillas y  tobillos,

olvida

el esfuerzo que supone

que avance tu cuerpo

y todos los dolores

con los que el miedo y el tiempo

nos castigan, no te sientas perdido

aunque no sepas dónde estás,

si eres fuerte

o comenzaste la vida rendido,

no importa,

abre tu pecho al horizonte

y piensa en las raíces

escondidas

bajo tus pies,

escucha tu corazón

y olvida la vida descuidada

que de él emana,

acalla esa voz que te dirige

desde dentro, esa orden

que resuena en lo más oscuro

de tu espíritu,

nada está del todo

escrito,

no permitas que tu vida

se pierda entre las páginas

de una vieja novela mojada, pasea

como un viejo con sombrero,

ve hacia la nada sin nombre,

hacia el sosiego,

acércate al infinito

que tus sueños

buscan,

hacia el amor que nunca

conociste,

sal de la red

y dirígete sin normas

ni idiomas

al mundo entero.

 

Claroscuros

I

La muerte no llega,

la muerte

está.

II

Sentado frente al sol,

lavando la ropa

canta mi madre,

esa voz

era eterna.

III

Casi todo

lo que nos llega

para abrillantar

la fiesta

conserva el dolor

y el silencio

de quien lo trabaja

lejos

a oscuras

con miedo.

IV

Nunca se pierde

la verdadera amistad

lo que un día

late

perdura en la distancia

como un meteoro

entre dos

mundos.

V

Sigo buscando

una vida

dentro de otra

como un pez

en un

acuario

busca oxígeno.

VI

Cuando vivir

rime

con

sufrir

amar

debería

rimar

con

volar.

La vida continúa

Hay delitos sin culpable

y reos libres de delitos,

unos pocos

llegan al amor a través del odio

y muchos

al odio después del amor,

hay caminos que se cruzan

entre océanos y mares,

distancias que separan

y amores

en el más allá,

hay cosas

de las que nunca hablamos

y hablamos mucho

de lo que poco importa,

echamos de menos

lo que antes desechamos,

hay destinos que uno elige

y uno sólo para todos.

Diario de sombra


Un viento frío lame la puerta,

en esta aldea

el tiempo devora

las piedras

y los recuerdos mueren

entre el barro seco

y bocas sin dientes,

penetro en la oscura estancia

con la ayuda de una vela,

busco palabras o armas

para defenderme, para ocultarme

de toda una existencia

que me persigue como un viejo

prestamista,

hay quienes venden sin saberlo

su sonrísa,

quienes olvidaron que para vivir

se deben apartar demonios

y olvidar deseos

que se compran,

bailaré con mi sombra,

esa silueta mortecina

que salta como un gato entre todo

lo que aún me queda

por abandonar,

al tiempo nada le pido

pues nada tengo

que ofrecer a este viento

caníbal

que atraviesa los resquicios

de esta vieja puerta,

frontera entre el amargo mundo

que ellos crean

y mi preciada soledad,

en esta casa

fría y oscura

cuyas paredes callan

y condensan su verdad

hay gritos de dolor

en los retratos

y trazas de ansiedad

entre las grietas,

arde la madera

mientras aprendo a prescindir

de una memoria traicionera

que me muestra mi vida deformada

por palabras y silencios,

por gestos y mentiras,

por todo lo que no entendí

y quizás fuera verdad.